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jueves, 27 de marzo de 2008

Os Lusiadas I Barrio Alto de volumen


Aquí empieza mi periplo portugués. Esta semana Santa he hecho una escapada a Lisboa (tan lejos y tan cerca).
La primera noche para desentumecer las piernas de las 10 horas en coche decidimos ir a cenar al Barrio Alto y claro para ir allí hay que subir una cuesta que ni la de los Lagos de Covadonga, de hay lo de alto.
Llegamos a la calle Queimada, antro de lujuria y perversión donde me ofrecieron marihuana y hachís en un bucle que tendía a infinito. De hecho los camellos al pronunciarlo sotto voce parecía que tenían un ataque de alergia (achísss, achísss, achísss) ante lo cual sólo podías decir Jesús y no gracias.
Decidímos entrar a un pequeño restaurante (8 mesas a lo sumo) denominado Barriga, el cual recomiendo encarecidamente. Allí pedí con buen criterio el plato típico de Portugal , el Bacalhao (bacalao) y el plato típico del restaurante Bacalhao da Casa, jamás se puede uno arrepentir de una elección así el bacalhao nunca defrauda y si es da casa menos.
Ahora viene la parte peliaguda, la de los gritos, en un recinto tan pequeño y rodeado de portugueses así como de una pareja alemana despistada, el sonido hasta nuestra llegada era de 20 decibelios y tras nuestra llegada y trasiego de 2 botellas de vinho verde era de 200 decibelios. Creo que los oídos de la pareja alemana estaban ya en el umbral de dolor.
Es curioso el gusto que tiene el español por le vocingleo, la expresión a voz en cuello y la estentora muestra de alegría en forma de risa de hiena loca. Un servidor procura, desde que estando en Alemania le dijeron lo fácil que era distinguir a los españoles y a los turcos por su manera de hablar, emitir sonidos dentro de un rango medio, cuando está fuera de España.
Esta situación en la que trataba de ser como los aparatos de aire acondicionado Fujitsu, amen de que quería que me tragase la tierra, me permitió ver la cara de reprobación de los comensales portugueses y lo fatuo de nuestro comportamiento y tambien barruntar la siguiente reflexión:
Es curioso lo diferentes que somos españoles y portugueses en nuestra manera de expresarnos, el portugues sobrio, serio, callado frente al español explosivo, gestualizante y verborreico y quiero ir más allá y así poner mi pequeña pincelada didáctico-musical. Esta actitud ante las relaciones humanas se define en los dos estilos musicales nacionales por antonomasia el Fado portugues y el flamenco español.

2 comentarios:

Juanikilator dijo...

Cuanta razon tienes con respecto a lo de la diferencia de caracteres. Pese a estar pegados, el suyo es más atlantico, mientras que el nuestro es completamente mediterraneo, al igual que italianos y griegos.

En otro orden de cosas ¿Calle Queimada dices que se llama? :-)

Cuallis dijo...

Si, yo en cuanto la vi pensé en la épica frase "vamos a kemar Karavaka con K"